El mundo de Hortensia Kauri

Anécdotas y contradicciones de los treintipico. También, música, amores, andanzas.

Friday, March 10, 2006

Eliseu Bras, mi última conquista

Esto no es verso. El de la foto es Eliseu Bras, mi última conquista. Qué tul. Más real que un ex, más joven que yo, hombre de pocas palabras, todo amor. No lo pienso más. Es él.

La foto no lo favorece, pero créanme que era un negro lindo o bué, un lindo negro como se dice por ahí. De verdad tendría que hacer un gran ejercicio de concentración para recordar algo aparte de su negritud.
Tal vez era alto.

No puedo decir que lo conocí. Sí que hablé con él dos veces. La primera fue casi informativa. Eliseu –recuerdo que le pregunté el nombre un par de veces- guiaba un tour por un caserío de una isla alejada. Quiero volver a ese presente. Vamos.

La isla se llama Matemo y es parte del archipiélago de Quirimbas. A una hora en Cessna de Pemba, norte de Mozambique. Africa. ¿Qué hostias hacía yo en ese lugar difícil de ubicar a pesar de las coordenadas? Quizás en otro post lo cuente. Vuelvo a Eliseu, el negro lindo, que ahora está sentado cerca mío en la camioneta.

En el Land Rover van dos pares de blancos que salen de paseo a ver negros pobres y sedientos. En realidad hacen un cultural tour, pero buá. No sólo me cuento entre esos dos pares de blancos, algo mucho peor. Igual que los franceses, me saco la foto con un negrito bebe. Lo tengo a upa y me siento madre por unos segundos. Sensación hermosa y en este caso, también patética. Lo sé.

Así es el turismo, amigos. Welcome! Ahora que lo pienso, esa salida podría incluirse dentro del pro poor tourism, una tendencia ¡mundial! que hace foco en la contribución de esta industria a la pobreza. Oh no! Me puse más patética que con el bebe en brazos. Sigo con la historia de Eliseu. Antes, otra intimidad: de todos los viajes que hice en este me senti ridículamente snob. Como nunca.

El Land Rover avanza por casas de un cuarto sobre la arena. Cerca, revolotean niños con panzas extra infladas. Como las mejillas de los que coquean acá, en el Norte. Hay palmeras y el mar turquesa está ahí nomás. Eliseu cuenta sobre la desnutrición y la gran ayuda del nuevo resort –donde yo estoy, con perdón- a la vida cotidiana de la isla. Él habla. Dice que por primera vez en su vida la gente de la isla tiene trabajo, gana dinero. Dice que Matemo isla está cambiando gracias a Matemo resort. Igual, no sé si se lo cree. Le hago varias preguntas. Suelo hacer varias preguntas. Digo, no piensen que le hago las preguntas porque es un lindo negro. No tendría problema en decirlo pero no es así. Ahora que lo pienso, compartimos un código. Oh! Nossa Senhora, lo hacemos. Estamos hablando en portugués. (Mozambique, no se si recuerdan, fue colonia portuguesa hasta hace relativamente poco).

Anoto algunas de sus respuestas, sobre todo nombres. Por ejemplo, las embarcaciones de madera que se usan ahí se llaman daos (con vela) y kangaias (tipo canoas) y las construyen ellos mismos con maderas. Ese tipo de información. Nada personal, como pueden ver.

Otro recuerdo, en passé commpossé: Eliseu también era un negro tímido. Nunca me miró fuerte ni sospechosamente. Se mostró amable y cuando le pedí un mapa me lo fue a buscar. Tardó. Al rato, me trajo un mapa y me miró a los ojos, creo, por primera vez. “Te lo plastifiqué”, me dijo. El gesto me pareció extraño, pero no le di mayor importancia. Mientras caminaba a mi cabaña pensé. Tienen una ¿máquina? que plastifica en una isla donde apenas hay agua potable, en medio del Océano Indico. Plastificarme el mapa. Esa fue una muestra de amor. ¡Esa fue su declaración! Debí haberlo advertido.

Después de tres días en Matemo, parto hacia Pemba otra vez en el Cessna. De ahí seguiré a Maputo –curioso nombre de la capital de este país- y luego a Johanesburgo. Antes de irme lo saludo desde lejos a Eliseu, que se aleja otra vez en la Land Rover con cuatro pares de gringos y un par de negros de la delegación de la República de El Congo (¡ya no es belga!) a otro cultural tour. Esta vez, blancos y negros comparten el gusto de ver negros desnutridos y sedientos. Giro mi mano y le grito ¡Até logo! El me responde con su brazo extendido. No lo vuelvo a ver. De esto hace cinco meses.

Un recuerdo más, el último. A partir de ahora, todo presente. El día que tomé notas, esa mañana del village tour, anoté también su nombre. Exclusivamente con fines periodísticos. Deben creerme. Eliseu todavía no tenía email, pero me pidió el mío. Se lo escribí como lo escribo diez veces en cada viaje. Para aumentar el spam o bancarme las cadenas. Eso creía hasta hoy, que me llega este correo: prueba contundente de mi última gran conquista.

Ola Hortensia,
Tudo bem contigo?! espero que sim.
Hortensia,tantas saudades de voce.
Desde a primeira vista fiquei muito apaixonado por voce mas nao tive maneiras de como transmitir os meus sentimentos. espero de voce uma resposta satisfatoria.
Sou Eliseu Bras,Trabalho aqui no Matemo Island Resort.trabalho na comunidade assim como sou o guiao turistica.Ja conversamos varias vezes mas assuntos de servico.
Te adoro Hortensia, tenho 28 anos de idade, tenho 1º ano de faculdade de Direito.
BJS. Eliseu.


El rito será en la mezquita de Matemo (la isla es musulmana). Igual saludaré en el atrio. Me cuesta acostumbrarme al plural, pero saludaremos, se entiende, los dos.

1 Comments:

Anonymous Anonymous said...

¿Tendrá una hermanita para mi el negro?

Ricardo Ruben

4:47 PM  

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